viernes, 29 de mayo de 2015

TRES AÑOS DE ESPERA EN CÓRDOBA PARA SER RECIBIDO POR ABDERRAMAN III. La embajada de Juan de Gorze

"Cuando los reyes quieren que se hable en la posteridad de sus altos designios, ha de ser con la lengua de las edificaciones. ¿No ves cómo han permanecido las pirámides y a cuántos reyes los borraron las vicisitudes de los tiempos? "
Abderramán III. Príncipe de los Creyentes 

ABDERRAMAN III
En el siglo X, en pleno apogeo del Califato, con Abderramán III colocando a Córdoba entre las más importantes capitales del mundo, había que tener mucho cuidado con la imagen que se daba a los potenciales aliados, a los enemigos tradicionales y al resto de imperios vecinos.

Un fallo en la diplomacia podría modificar profundamente el escenario de alianzas, y generar el aislamiento de Al Andalus respecto a otros estados rivales.

En otro orden de cosas, el imperio con sede en Medina Azahara, no era un protagonista secundario, pues controlaba la Península Ibérica hasta el desierto estratégico del Duero, presionando a los reinos del norte, y extendiendo su Marca Superior hasta las cercanías de los Pirineos.

CARTAS DIPLOMATICAMENTE CORRECTAS
Constantino, rey emperador de Bizancio, había mandado una carta diplomática al Califa de Córdoba, en letras de oro en azul y Abderramán III se había quedado fascinado por la belleza de tal misiva.
CONSTANTINO de BIZANCIO
Este estilo de carta fue adoptado a partir de entonces como modelo protocolario en las relaciones diplomáticas de la época.

AÑO 950. CARTA DE CÓRDOBA A ALEMANIA
En el año 950, desde la corte del Califato Córdoba, se envió una misiva de características similares a Otón I "El Grande”, Rey de
OTON I . "EL GRANDE"
Germania y de la Francia oriental,
que se encontraba en vísperas de ser nombrado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Otón el Grande (936-973), de la familia de los duques de Sajonia, era jinete intrépido y cazador apasionado. Sus ojos se abrían y cerraban con rapidez, dice uno de sus contemporáneos, corno si acechase una presa. Su pecho era velludo corno el de un león. Su cara era roja y cubierta de una gran barba flotante. Era muy bravo, violento y astuto; no sabía leer y no habló jamás sino el sajón. Su actividad era extraordinaria, y pasó el tiempo de su gobierno en recorrer su reino en todas direcciones. Se ha dicho de él, que fue un rey ambulante.

La misiva, portada por emisarios "supuestamente amistosos", mantenía que: “… la fe en Alá era la verdadera y Mahoma su verdadero profeta, y se posicionaba en contra de la religión cristiana, exhortando a que Oton I se convirtiera al Islam…”, resultando esta carta, por su brusquedad, una auténtica declaración de guerra religiosa al imperio.

Todo esto derivaba de un malentendido, pues esa introducción era protocolaria y precisaba ser adecuadamente explicada por el representante de la delegación del califato, el obispo mozárabe portador de la carta, hombre culto y hábil diplomático, pero durante el viaje, este embajador murió, sin poder aclarar el entuerto.
CIERVO DE MEDINA AZAHARA
EMBAJADA CORDOBESA. ESPERA “SINE DIE” EN ALEMANIA
La delegación de Abderraman III tuvo que permanecer en tierras alemanas, en espera de ser recibida por el emperador, pero aunque fueron tratados con generosidad y tuvieron toda suerte de comodidades y muestras de hospitalidad, sabían en cambio, con total certeza, que a su vuelta a Córdoba, esta tardanza, les costaría la vida, dado el temperamento impulsivo e impaciente de Abderramán III, y que ordenaría matar a sus delegados y también a la misión alemana, por la espera y la burla que suponía tal demora.

A Otón I, se le creaba un conflicto diplomático, que no sabía como resolver y buscó asesoramiento en el obispo de Colonia.

El consejo del obispo de Colonia fue someter a los enviados de Córdoba a una espera “sine die” y esperar acontecimientos. Y así tuvieron que esperar la decisión alemana durante tres largos años.

AÑO 953. JUAN DE GORZE. EMBAJADOR ALEMÁN HACIA CÓRDOBA.
Otón I decidió devolver la jugada con un mensaje dirigido a Abderramán III en el que se incluían frases ofensivas dirigidas a Mahoma y al Islam en general, a sabiendas de que el mensajero encargado de transmitirlas iba a ser ejecutado en Córdoba, como castigo innegociable a su insulto.

BÚSQUEDA DE UN VOLUNTARIO SUICIDA
La búsqueda de un voluntario para semejante misión, prácticamente suicida, se topó con la evidencia de que nadie quería viajar de Alemania a Córdoba para ser ejecutado.

ALEMANIA
Región de LORENA
Pero el prior de la Abadía de Görtz (Gorze), en la región de la Lorena, hoy francesa y antes alemana,  Johannes von Görtz y Garamannus o Juan de Gorze, se ofreció voluntariamente, siendo el único dispuesto a viajar hasta la lejana capital andalusí, aun a riesgo de perder su propia vida, y asumiendo que el martirio se daba por supuesto.

Este emisario conceptuado como sabio, piadoso y excelente administrador de la dicha abadía de Gorze, a la que había llevado, gracias a su buena gestión, a un extraordinario florecimiento.

Johannes von Görtz, superaba los 40 años y era un hombre fornido, corpulento, piadoso, generoso con el pobre y con el necesitado y hábil y extraordinario negociador. Esta es la personalidad del hombre que voluntariamente se presenta como enviado y representante en esta difícil y cruel misión,

AÑO 956 EMBAJADA ALEMANA EN CÓRDOBA
En el año 956 d.C., después de 3 largos años de peligroso y dificultoso viaje, pues había partido en el año 953, atravesando el continente, la expedición encabezada por el Abad Johannes von Görtz, tras lograr la autorización de paso por Cataluña, llegó a Medina Azahara (Córdoba), con un pequeño séquito, regalos y la carta de respuesta, pues la comitiva alemana de Otón l había sido enviada en respuesta a la carta que años atrás se había recibido desde Al-Andalus.

Abderramán III, también tuvo “en espera” a la delegación alemana en Córdoba durante tres años, pues se creía con el derecho de hacer esperar al cortejo diplomático germánico hasta tres veces el periodo que el había tenido que esperar, es decir nueve años.

Abderramán III alojó a la comitiva en un lujoso palacio, probablemente una almunia entre la ciudad de Córdoba y Medina Azahara, y le comunicó que no serían recibidos durante un prolongado tiempo, en respuesta a la espera que soportó la embajada cordobesa en Alemania.

Abderraman III se negó a recibirle, a menos que renunciara a presentar las ofensivas cartas imperiales, en las que los musulmanes creían ver algunas consideraciones inadmisibles para su religión.
MEDINA AZAHARA

En realidad, Abderramán III, que sabía cuál era el tono real de la carta y no quería tener que ajusticiar al fraile, pero esto solo podía evitarlo posponiendo indefinidamente la entrevista, y tratando de hacer desistir al abad de su entrega.

Abderraman III envió algunos emisarios, como Hasdai ibn Shaprut, el más importante judío de su corte, del que el propio Juan de Gorze dijo que nunca había visto "un hombre de intelecto tan sutil".

Tampoco los cristianos mozárabes lograron convencer al abad, ni siquiera ante la amenaza (un evidente farol) de que el cristianismo sería erradicado de Al Andalus si no cedía.

TRES AÑOS DE ESPERA EN CÓRDOBA
Había dado tiempo sobrado para que otra delegación fuera a Munich, encabezada por el obispo Recemundo, que había pasado algún tiempo charlando con el monje Juan, informándose sobre la personalidad y actitud de Otón I.

Recemundo, que fue nombrado posteriormente y por el propio califa, obispo de Granada - Ilíberis, había sido enviado por Abderramán para apaciguar a Otón I, justificando la espera de la misión alemana previa, volvió a Córdoba, y no fue recibido hasta haber parlamentado con el tozudo y valiente fraile alemán.
MEDINA AZAHARA
Portada de la Vivienda de Al Ya'far

En esa nueva carta a Oton I, llevada por Recemundo, no se mencionaba ni a Jesucristo, ni a Mahoma ni ningún tema divino, y se limitaba a constatar las buenas relaciones entre ambos imperios, congratulándose el Califa de que el rey Otón hubiera vencido a sus enemigos húngaros.

Se añadió la buena disposición diplomática acerca de los piratas musulmanes que, respaldados por el gobierno de Córdoba, hostigaban a los barcos de los aliados centroeuropeos en el Mediterráneo.

Pero no fue sino hasta mayo de 959 cuando Recemundo regresó a Córdoba con los enviados, y para entonces, Abderramán III estaba tan cansado del asunto que ordenó que nadie relacionado con todo este asunto entrase en su palacio antes que el testarudo fraile Juan de Gorze, con o sin cartas, con o sin regalos.

Juan permaneció inflexible y estuvo en Córdoba tres años enteros, aguardando la audiencia, vagando por las calles de Córdoba y luciendo harapos.

Finalmente Abderraman III se apiadó del fornido alemán, del inflexible hombre de Dios.

Admitido al fin, los cortesanos intentaron inútilmente persuadirle de que se lavase, se arreglase el cabello y se pusiese los vestidos nuevos que le ofrecían.
MEDINA AZAHARA
Salón Rico
MEDINA AZAHARA
Salón Rico













El mismo califa le envió diez monedas de oro para comprar las cosas necesarias. Él las recibió, mandó que diesen las gracias de su parte al soberano y repartió el dinero entre los pobres. Admirado el califa de aquella generosidad y entereza, Abderramán acabó por acceder.

959 TRES AÑOS DESPUÉS, AUDIENCIA EN MEDINA AZAHARA
Un día, a principios del verano, caminando durante dos millas, entre una impresionante demostración de fuerza militar, y sobre un suelo cubierto de alfombras hasta Medina Azahara, Juan de Gorze y los demás embajadores se prepararon para ver al Califa, que recibió al alemán con gran educación y hospitalidad.

Finalmente, la espera había quedado reducida a sólo tres años y fue concedida audiencia, siendo recibidos en Medina Azahara, en el Salón Rico.
RECECPCIÓN DE ABDERRAMAN III A Juan de Gorze
Dionisio Baixeras 1885
El hombre de Dios cruzó los dorados salones de Medina Azahara, caminando entre hileras de guardias, cortesanos y visires, sin más adorno personal que el austero y burdo sayal monástico.

El califa por su parte estaba sentado sobre cojines con una pierna apoyada sobre la otra.

Cuentan las crónicas que se miraron en silencio y con curiosidad durante largo tiempo.Abderramán se excusó por las molestias, y el fraile se mostró condescendiente y valoró el esfuerzo del Califa por resolver la situación sin que se cortara ninguna cabeza, especialmente la suya propia.

Abderramán le ofreció a besar la palma de la mano, signo de honor que sólo se concedía a los grandes dignatarios, y habiendo mandado que le acercasen un asiento, una especie de trono destinado a los cristianos, conferenció con él largo rato acerca de la organización del Imperio Alemán.

Charlaron durante largo tiempo en la primera de una serie de entrevistas, en unos días que fueron motivo de orgullo para las comunidades cristiana, musulmana y judía de Córdoba.

Cuando los emisarios tuvieron que regresar a Alemania, llevaron consigo un pequeño tesoro en forma de valiosísimos libros para la abadía de Gorze.

Eran los años del culmen del Califato, del gobierno culto de Abderramán III, que continuaría y perfeccionaría su hijo y sucesor Alhaken II.


ABDERRAMAN III
Abderramán III fue el sultán, emir y primer califa de Córdoba que tuvo que encargarse a sus veintiún años, de la titánica tarea de reunir bajo su domino a los más de treinta poderes locales y autonómicos islámicos independientes de Córdoba e independizarse del poder de Bagdad, creando el Califato de Córdoba y ampliando el territorio de Al-Andalus.

Vivió 70 años y reinó durante 49. Tomó el título de califa. Consiguió la rendición de Toledo. A una esclava que lo rechazó le quemó la cara. Hizo de Córdoba centro del saber universal.

El primer califa omeya de Córdoba sufrió durante los últimos meses de su vida una enfermedad psíquica llamada "melancolía involutiva" (demencia depresiva) y los cronistas de la época relatan cómo Abderramán III era prácticamente incapaz de hablar sin echarse a llorar.

Estando en este apesadumbrado estado, realizó un balance de su vida y escribió:
"He reinado más de cincuenta años, en victoria o paz (...). En esta situación y en todo este tiempo, he anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman un total de catorce". Ni uno más, ni uno menos…. No cifréis por tanto vuestras esperanzas en las cosas de este mundo.
No sería de extrañar que la entrevista con el embajador de Otón I fuera uno de ellos.

Luis B. GUERRERO CABRERA

MAYO 2015


www.luisguerrerocabrera.blogspot.com





1 comentario:

  1. Un hecho fortuito y circunstancial, puede conducir a situaciones esperpénticas como la sucedida en Córdoba en el Siglo X, durante el califato de Abderraman III.
    El fallecimiento "in itinere" de principal depositario de un mensaje de Abderraman III al Emperador Oton I "el Grande", generó tal suerte de malos entendidos que condujeron a mantener en situación de "stand by" a los embajadores Cordobeses durante tres años sin ser recibidos por Oton I. Y como represalia ante este retraso "justificado" pero mal explicado, Juan el Prior de la Abadía de Gorze, región de Lorena, estuvo "vagando" por las calles de Córdoba, otros tres años hasta ser final y satisfactoriamente recibido en Medina Azahara por Abderraman III.
    Sin duda una experiencia inolvidable para ambas embajadas.

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